La protesta anti-nuclear vuelve a estar de moda.
Tan cacareada en la década de los 80, el eslogan de "Nucleares No" se convirtió en todo un símbolo del buen ecologista.
El concepto de energía nuclear, fue concebido a finales del s. XIX pero no fue hasta 1970 cuando los átomos radiactivos se destinaron a producir electricidad. Entre medios, hubo infinidad de experimentos, reactores nucleares con fines bélicos y cosmonáuticos, y dos bombas atómicas.
Se puede decir pues que la energía nuclear ha estado presente en nuestras vidas desde siempre. Y sin embargo, se le sigue temiendo.
La opinión pública cree que la energía nuclear es herramienta del mismo diablo, seguramente condicionada por desastres históricos (Hiroshima, Chernóbil), movimientos ecologistas e incluso el trabajo de Homer Simpsons.
El caso es que la energía nuclear está ahí, como novia fea de los políticos, a la que nadie quiere sacar a bailar pero que saben de su importancia para los momentos más duros y solitarios (¡juas!).
Frases machistas aparte, la energía nuclear es ahora mismo, sino imprescindible, sí muy necesaria. Los recursos naturales históricos se están agotando y las energías renovables, por muy renovables que sean, siguen siendo muy caras y poco eficientes. La nuclear es una energía limpia, eficaz y muy eficiente. Y diré algo más: segura.
Hace unos meses el debate estuvo en el cierre de centrales nucleares (Garoña), ahora está en la creación de un
ATC en territorio español.
Me parece totalmente correcta y lícita la postura de algunos municipios españoles a la hora de demandar la instalación del ATC en sus terrenos. La inversión económica inicial no es moco de pavo y las expectativas de crecimiento asociadas a estos complejos es muy apetitosa.
¿La salud? Bueno, hay estudios para todos los bandos. Que si mayor incidencia de tumores, que si la misma que en cualquier lugar de España, que si en realidad es menor...
No creo además, que los estudios de una central nuclear puedan ser aplicados a un ATC, puesto que la primera es mucho más compleja en su funcionamiento y está más en contacto con el exterior. De todos modos, de preocuparse, no deberían ser los vecinos del mismo pueblo, sino los de los alrededores, que sin recibir una perra, tienen el mismo riesgo radiactivo.
Aunque el dato está ahí: desde 1950, solo ha habido 4 accidentes nucleares considerados graves en el mundo,
siendo el más grave en Chernóbil, en una central con veinte años de antigüedad y con tecnología y recursos de una agónica URSS.
En definitiva, ¿es necesaria la energía nuclear? Actualmente sí, ¿Es segura? Pocas cosas creo yo que estén mas controladas y vigiladas. Por tanto, aplaudo la decisión valiente e impopular de los alcaldes que se atreven a pedir el ATC.
Dentro de 10 años nos damos una vuelta por esos pueblos, a ver quien se queja.
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