Como ya sabrán,
Alexandre Rosell es el nuevo presidente del FC Barcelona, sucediendo al polémico Joan Laporta tras siete años de mandato.
Rosell ha sido elegido por una mayoría aplastante entre los socios del club, por lo cual su nombramiento es totalmente lícito (como Berlusconi, por no irnos muy lejos), pero a mí este hombre me da mala espina.
Superar a Joan Laporta, deportivamente hablando, va a ser muy difícil, pero al menos se espera que el Barcelona siga su actual progresión positiva tanto en títulos, imagen e ingresos.
Para empezar, y esto es muy grave, ganar unas elecciones cuando
tienes a toda la prensa a tu favor, es más sencillo (que se lo pregunten a Florentino Pérez). Y hay un detalle que me mosquea aún más: Rosell ha sido apoyado por la caverna madridista... ¡y todos sabemos que éstos siempre quieren lo mejor para el Barça!
La forma en que Sandro salió del club la primera vez y los rumores de comisiones por traspasos (que ahora está en los tribunales), debería aclarse cuanto antes.
Acaba de finiquitar a Alexanco, responsable de la cantera blaugrana (que todos vemos que ha ido muy mal estos años). También
ha largado a Txiki Begiristain, director deportivo, que se va con un saldo muy positivo en éxitos de fichajes.
Y la última, en el momento de escribir este post, es que ha hecho renunciar al título de "Presidente de Honor" a Johan Cruiff, otorgado de forma ilegal, según Rosell, por la anterior directiva.
Ojalá me demuestre lo contrario, pero creo que todo el camino que hemos andado estos siete años, lo vamos a tirar por la borda.
El tiempo nos dará o nos quitará la razón...